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La otra cara de las borrascas en Andalucía: cultivos "podridos" y pérdidas millonarias

COAG manifiesta que, aunque las lluvias han reducido la sequía, muchos agricultores han sufrido daños severos por las inundaciones

La Corta sufre los estragos de la borrasca 'Konrad'.
La Corta sufre los estragos de la borrasca 'Konrad'.
24 de marzo de 2025 a las 15:51h

Las borrascas presentan dos caras. Una buena, que ayuda a mitigar la sequía, y otra mala, que deja a numerosos agricultores con sus cultivos dañados y millones de euros de pérdidas. Las precipitaciones de marzo, un 143% superiores a la media histórica, han aliviado la sequía en gran parte de España, pero han provocado daños severos, sobre todo en cultivos de Murcia y Andalucía, debido a inundaciones, vientos fuertes y exceso de humedad.

Según un informe de la Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG), el impacto es desigual: mientras el agua ha beneficiado a zonas de secano, el sureste peninsular enfrenta pérdidas millonarias en hortalizas y frutos rojos.

Alivio hídrico en el centro y norte

Las lluvias han reducido el estrés hídrico en el sur y este, con un aumento del 14% en las reservas. Destaca la cuenca del Guadalquivir, que pasó del 35,2% al 50,3% en sus niveles. En regiones como Castilla y León, Castilla-La Mancha y Aragón, los cultivos de secano (cereales, viñedo y olivar) han mejorado su rendimiento gracias a la humedad del suelo. La ganadería extensiva también se beneficia, especialmente en Galicia y la cornisa cantábrica, donde los pastos se han recuperado tras un invierno más seco de lo habitual.

En contraste, la Región de Murcia reporta 5.000 hectáreas afectadas de lechuga, brócoli y coliflor, con daños estimados en 10 millones de euros. Las lluvias persistentes han anegado campos, imposibilitando la recolección y provocando pérdidas casi totales en algunas zonas. COAG alerta de que la situación podría agravarse si persisten las precipitaciones en abril.

Andalucía: crisis en hortalizas y frutos rojos

Este informe detalla que, en Andalucía, las lluvias han dañado cultivos de secano como girasol y garbanzo —que ni siquiera han podido sembrarse en Sevilla— y han causado enfermedades fúngicas en cereales por encharcamiento. En el Bajo Guadalquivir, cultivos como guisantes y brásicas (coliflor, repollo) están "podridos, con campos inaccesibles para maquinaria y trabajadores".

En Huelva, el exceso de humedad ha afectado a frutos rojos, especialmente fresas, donde la botrytis (un hongo) ha reducido la calidad. Aunque los precios han subido, no compensan las pérdidas. Además, 200 hectáreas de invernaderos sufrieron daños por vientos fuertes. En Almería, cultivos como pepino, pimiento, sandía y melón enfrentan plagas como mildiu, mientras la polinización se resiente por los cambios bruscos de humedad y temperatura.

Futuro incierto para la campaña primaveral

COAG advierte de que, si bien las lluvias han sido clave para paliar la sequía, el exceso de agua y la inestabilidad climática ponen en riesgo la cosecha de primavera. La organización reclama ayudas urgentes para los agricultores afectados y medidas para mejorar la resistencia de los suelos ante fenómenos extremos.

El mes de marzo deja así un escenario dual: reservas hídricas recuperadas en gran parte del país, pero crisis localizadas en el sureste, donde la agricultura intensiva soporta el golpe. Mientras las autoridades evalúan los daños, el sector agroalimentario español enfrenta otro año de desafíos climáticos sin precedentes.

Sobre el autor

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Patricia Merello

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