La Justicia italiana ha vuelto a fallar en contra de Juana Rivas para mantener la custodia de su hijo menor. La corte de Apelación de Cagliari, en un documento pormenorizado de 88 páginas, ha detallado su decisión de que este vuelva con su padre a Cerdeña, a pesar de los indicios de maltrato que habría sufrido el menor a manos de este y las denuncias por violencia vicaria que ha antepuesto Rivas y que no han sido escuchadas tampoco en la Audiencia Provincial de Granada.
Tal y como confirman los abogados de la madre de Maracena, que califican el hecho de “inexplicable”, la custodia va a parar a Francesco Arcuri, padre del menor y expareja de Rivas, que sigue procesado por ese caso de maltrato. Estas fuentes, al tiempo que insisten en que recurrirán el fallo del Tribunal italiano, apuntan a que la decisión “no tendrá efecto en la medida cautelar de protección que, en el ámbito penal, se adoptó en la jurisdicción española, por la que se acuerda que el menor no regrese con su padre”.
A pesar de que la custodia siempre ha estado, en realidad, en manos de Arcuri, la Justicia española frenó la entrega del niño, que debía producirse el pasado 8 de enero. El estado de espera en el que nuevamente queda la custodia provoca que este no tenga que volver inmediatamente a Cerdeña, mientras que no se resuelva el recurso, alargando más aún un proceso que sigue después de casi una década.
La custodia del hijo menor, Daniel Arcuri Rivas, que cuenta con 11 años de edad, lleva siendo motivo judicial en los últimos 8 años, prácticamente toda su vida, mientras que su madre, Juana Rivas, que llegó a estar en un centro penitenciario tras ser condenada por esconderse con sus hijos por miedo a que volvieran con su padre, ha visto, incluso, como su otro hijo, el mayor, ha llegado a cumplir 18 años antes de resolver su custodia en los juzgados. Esta nueva decisión tomada por la Justicia italiana suma un nuevo capítulo al choque constante de la madre granadina con la Corte de Apelación de Cagliari que, insisten los abogados de Rivas, está en la Sala de lo Mercantil, es decir, que no tiene especialización ninguna en la materia de género ni en la nombrada violencia vicaria.
Una confrontación judicial tras el “acoso” y el “terror”
Mientras el tribunal ha determinado que la custodia de Daniel, quedará "en exclusiva a Francesco Arcuri, quien ejercerá la responsabilidad exclusiva" de su hijo y ordena un “retorno inmediato” del menor a su residencia en Italia, Daniel está ya escolarizado en Granada desde Navidades. En estas mismas fiestas, en las que Daniel pudo viajar a España tras un permiso concedido por la corte italiana, la defensa de Rivas se movilizó para que no tuviera que volver. Gabriel, el hermano mayor, señaló en un vídeo público, donde se escuchó su voz por primera vez, que Daniel vive “un infierno” con “un maltratador al que tiene miedo y que sabe que puede amenazarlo, sintiendo riesgo de muerte”. El hijo mayor de Rivas apuntaba de la misma manera que “ve el reflejo de su miedo” durante el tiempo que tuvo que estar sin su madre desde 2017.
A pesar de estas declaraciones y la medida de protección temporal que tomó la justicia española, el auto es especialmente duro con Rivas, asegurando que, por un lado “ha alejado por segunda vez” a su hijo “arbitrariamente” de su entorno y amigos en Carloforte, Cerdeña, y que incluso ha inducido a declarar a Daniel en la denuncia contra su padre con un relato “basado en una reconstrucción unilateral y manipulada de los hechos presentada por Rivas, quien no ha tenido reparos en involucrarlo, incluso induciéndolo a grabar un video”.
La confrontación entre la justicia española y la justicia italiana, explican desde la defensa de Rivas, deriva, en todo caso, en una situación donde el menor, aseguran, se quedará con su madre. Interpretan que “el interés superior del menor” no es compatible, aseguran, “con convivir con un padre procesado por maltratarle”. Rivas, además, también denunció que en las mismas Navidades donde Daniel se quedó finalmente en España, recibieron más de 80 llamadas de “acoso” por parte de Arcuri.
“Insistimos en que recurriremos esta decisión. Nos encontramos ante un menor de 11 años de edad que ha expresado ante un Juzgado español que siente terror a volver a vivir con su padre. Daniel se queda en España, y seguiremos ejerciendo todas las acciones que garanticen el derecho de Daniel a una vida libre de violencia”, ha señalado desde el despacho de Aranguez Abogados, encargado de la defensa de Rivas.
Lo que finalmente decida la jurisdicción española, apunta asimismo el despacho, será acatado por la madre granadina. “Por supuesto, Juana Rivas cumplirá cualquier instrucción de la jurisdicción española sobre el menor, que es la que debe decidir sobre su protección, pues Daniel y Juana se encuentran en España”, han finalizado en un comunicado.