El rey emérito Juan Carlos I ha interpuesto una demanda contra el expresidente de Cantabria, Miguel Ángel Revilla, por "expresiones injuriosas y difamantes" pronunciadas en varias entrevistas televisivas. El monarca considera que las declaraciones de Revilla, en las que lo calificó de "caradura" y "evasor fiscal", además de acusarlo de utilizar a Corinna Larsen como testaferro, vulneran su honor y reputación.
Un anuncio inesperado en pleno rodaje
La noticia de la demanda le llegó a Revilla en un momento insólito: el exmandatario cántabro se encontraba en pleno rodaje de una película junto a Antonio Resines y Paz Padilla. Vestido de juez y grabando una escena en la que oficiaba un matrimonio, fue informado del proceso judicial interpuesto por el exjefe del Estado. Un episodio que, sin duda, añade un matiz peculiar a una disputa que podría resolverse en los tribunales.
Según fuentes cercanas, Revilla ha recibido la demanda con su habitual ironía. No ha tardado en reaccionar con humor, aunque también ha mostrado su sorpresa ante la acción legal emprendida por Juan Carlos I. “Me llama la atención que una persona inviolable quiera atacar a un ciudadano de a pie”, le ha comentado al presentador de laSexta, Iñaki López.
La estrategia legal y el desafío de Revilla
López, que ha hablado con el dirigente del PRC en las últimas horas, ha revelado detalles sobre la postura del cántabro ante la demanda. Revilla, quien en el pasado ha sido un férreo crítico de la monarquía, no rehúye la confrontación judicial. No obstante, ha puesto una condición para acudir al acto de conciliación: “Revilla dice que acudirá si lo hace la otra parte”.
Este requisito supone un desafío directo a Juan Carlos I, quien, a pesar de haber abandonado España en 2020 rumbo a Abu Dabi, sigue evitando comparecer ante la justicia en asuntos que afectan a su figura y sus finanzas personales. La demanda contra Revilla abre así un nuevo capítulo en el debate sobre el estatus legal del monarca emérito y su papel en la vida pública española.