Con un balón llovido de esos que se colocan casi sin fe en el descuento del descuento llegaba la última oportunidad del Almería B. Ramos Mingo salió casi a la altura del punto de penalti y se impuso entre una maraña de propios y extraños. Ahí dijo el árbitro que nada más y los jugadores del Xerez Deportivo FC cayeron al suelo como coreografiados.
Porque la victoria de este domingo ante el Almería B en el anexo del Juegos del Mediterráneo ha dado el golpe en la mesa que efectivamente necesitaba el equipo.
Pensar que en la jornada 29 el equipo estaría con 36 puntos parecía mentira hace unos meses. O unas semanas.

En esta Segunda Federación tan cruel, estar aún en duodécima posición es dificilísimo como trago porque el decimotercero juega playoff para no bajar. Pero el espíritu es otro.
Sin ser un partido histórico, el Xerez DFC marcó pronto, obra de Abraham, recién renovado por cláusula, y supo aguantar. No renunció pero fue práctico ante los chavales del Almería B, que por mérito e inversión está bien arriba en la tabla soñando con irse a Primera RFEF vía playoff.
La mejor dinámica de los de abajo
Pero el DFC no quiso. Una victoria fuera de casa de esas que en la previsión de los meses puedes marcar como un posible empate sin que nada se tuerza. Era vital porque venía el club de no resolver otros partidos. Este compensa y da aire al club.
Ahora, con 36 puntos, la presión no baja, pero se rema. ¿Bajar? De los de atrás, la mejor racha la tiene el conjunto jerezano, empatado a puntos con la Deportiva Minera -un partido menos- y con tres más que el San Fernando. Ambos juegan hoy. La diferencia de goles pone delante a los isleños.
Pero el club ahora mismo, a cinco partidos del final de liga, marca seis de distancia con el descenso directo que puede ser alguno menos según lo que haga la Balompédica. Aunque el único día que vale la clasificación es cuando acabe la liga. Hoy, al menos, se ve fuera de un puesto de color rojo y amarillo el FC.