El derrumbe de una casa en el barrio de San Miguel, en la esquina de la calle Zarza con Cruz Vieja -y Ramón de Cala, ha sido la historia con un final que se anticipaban, según señalan vecinos de la zona. Porque la finca, del siglo XVIII, presentaba muy mal estado.
Aunque en estos momentos es pronto para determinar de forma exacta lo ocurrido, el historial reciente del inmueble advertía lo sucedido. Seguro que nadie imaginaba que la casa se derrumbara como lo ha hecho, pero su estado era muy malo en los últimos tiempos.

Hace no mucho, la vivienda fue traspasada, con el objetivo de su rehabilitación. Pero según confirma el teniente de alcaldesa Agustín Muñoz, hace varios meses se iniciaron "obras sin licencia" que fueron detenidas directamente por el Ayuntamiento, por medio de una orden que fue ejecutada por los propietarios.
Posteriormente, se iniciaron trámites y en eso estaba la casa, presentando un precinto. El problema, señalan vecinos, es que en esas obras que se iniciaron y fueron detenidas, el techo de la planta superior había quedado desmantelado. Así, la acumulación de lluvias en este mes de marzo "no ha ayudado" y finalmente se ha dado la peor circunstancia, el derrumbe. "Se veía venir" que algo ocurriría, aunque no de forma tan rápida y abrupta.
Desde la Abacería Cruz Vieja, su propietario, Carlos López, explica que desde la asociación de vecinos se había alertado al Ayuntamiento del riesgo que suponía la casa, ubicada en pleno casco antiguo. Por suerte, señala, no hay que lamentar que ninguna persona haya sufrido las consecuencias del suceso.
Durante los pasados meses, cada cierto tiempo han ido cayendo cascotes. Hace algo más de una semana, los bomberos tuvieron que acudir a un saneamiento de fachada por un desprendimiento. Posterior a eso, técnicos municipales acudieron a revisar la finca, pero desde fuera.

López explica que le preocupaba la situación. "Por matemática, sabía que no afectaría al bar, pero podría haber cogido a cualquier persona pasando por el lado". No ha sido así afortunadamente.
Un derrumbe instantáneo
La Abacería Cruz Vieja se encontraba en el momento del derrumbe en plena hora del almuerzo, con personas en la terraza del lateral del establecimiento que se sitúa en la calle Zarza. Pero se trata de un daño menor en comparación con lo que podría haber sido.
El balance es de tres o cuatro personas con pequeñas lesiones, muy menores, que no han requerido más que una leve atención médica, según ha trascendido hasta el momento. Una mujer ha tenido que realizarse un lavado en los ojos fruto del polvo que se ha levantado en el momento del derrumbe. Había otros dos menores en la terraza. Uno de ellos tendría una muy leve lesión en una muñeca. Habría otro varón también con un rasguño en un costado.

La vivienda estaba completamente vacía y aunque en el pasado llegó a tener okupas, nadie frecuentaba el interior al estar cerrada completamente.
El derrumbe se ha producido en un instante: ni una piedra ha caído antes, ni un ruido de un primer colapso en el interior. De un momento a otro, se ha venido abajo. Tampoco hay coches afectados. El suministro eléctrico ha sufrido un corte
Por protocolo, los bomberos estaban preparando la llegada de perros especializados en rescate para detectar cualquier presencia humana, pero no es más que confirmar.