Así era Jerez y sus atractivos turísticos hace 70 años: "No es una capital dormida"

El NO-DO número 599, de 1954, recoge los encantos y la riqueza del municipio jerezano

Así era Jerez y sus atractivos turísticos hace 70 años: "No es una capital dormida".

"El término de Jerez es uno de los más bellos lugares de España". Con esa contundencia arrancaba el NO-DO número 599, en 1954, para hablar de los encantos y la riqueza del municipio jerezano. El vídeo, que ya se colgó hace unos años en YouTube, ofrece curiosidades y vende los atractivos turísticos jerezanos y de los alrededores (Arcos, Setenil...), pues las cámaras del noticiario del régimen viajan hasta los Montes de Propios. 

"En el centro exacto del término está la ciudad y su plaza del Arenal, con la estatua de don Miguel Primo de Rivera, de inolvidable recuerdo", se asegura en la pieza audiovisual, con un guion propio de su época. 

Avanza el vídeo y, 70 años atrás, ya se hablaban de algunos sueños que siguen persiguiéndose hoy, como que florezca el pasado de Asta Regia.  "En el agua del viejo Guadalete se encontró un casco griego que tiene 2.700 años —hoy expuesto en el Museo Arqueológico de la ciudad—. La tradición asegura que en la calle del Arroyo estuvo la casa de Julio César. En San Francisco se halla enterrada la reina doña Blanca, esposa de don Pedro I el Cruel. En el Olivar del Rosario encontramos las excavaciones que se realizan en Asta Regia, donde un día pudiera descubrirse el misterioso secreto del imperio de Tartessos".

"Jerez es una de las ciudades más católicas y fervorosas de Andalucía, con sus 61 iglesias y 42 comunidades religiosas, entre las que sobresalen las parroquias fundadas por Alfonso X el Sabio", prosigue el documento, mostrando todo el patrimonio monumental de la ciudad, incluyendo la Cartuja, hoy casi imposible de visitar. 

Sobre el urbanismo jerezano, reza el documento, "la gran Avenida de América —más tarde, Avenida de Álvaro Domecq— es orgullo de los habitantes y modelo de las nuevas vías que pronto se construirán". "En menos de un siglo se duplicó la población y hubo que acelerar las construcciones. En el plazo de cinco años nacieron las nuevas barriadas, que tienen típicos nombres locales como La Vid, La Constancia, La Alegría y La Espléndida. Pequeñas ciudades construidas con un sentido práctico y real, y con todos sus problemas urbanísticos resueltos al mismo tiempo, perfectamente encajadas en el paisaje".

"No es una capital estática y dormida, ya que su activa política municipal la ha transformado en una urbe ordenada, limpia y clara, rodeada de jardines. Los servicios del Ayuntamiento son modernos y se hallan perfectamente dotados", recogía la pieza del NO-DO de 1954.

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