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Goteras e inutilidad en el parking de la Estación ni una década después de inaugurarse

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28 de marzo de 2017 a las 09:11h

El aparcamiento subterráneo, abierto al público en 2008 con 300 plazas y tras una inversión de 2,7 millones, sufre una total ausencia de mantenimiento y su ocupación es ínfima.

Los comerciantes y residentes del entorno de Madre de Dios y de la plaza de la Estación no olvidan fácilmente los meses y meses que tuvieron que soportar hace ahora casi una década cuando el Ayuntamiento horadó un enorme boquete en la zona para promover un aparcamiento subterráneo de unas 300 plazas en dos alturas. Pérdidas de hasta el 50% durante meses y subvenciones municipales para paliar los daños que nunca llegaron fueron su balance de aquel año de obras que se hizo eterno. En una visita a los trabajos urbanísticos a finales de febrero de 2008, la exalcaldesa Pilar Sánchez declaraba: "La visita de hoy nos anima porque a pesar de la muchas incomodidades que ha representado va a dar como resultado final un magnífico aparcamiento, cuyas plazas son muy necesarias en la zona así como una zona ordenada al tráfico (...) Si realmente hay un aparcamiento en el centro que vale la pena y que va a ser utilidad va a ser éste, que facilitará a los ciudadanos el estacionamiento de sus vehículos cuando vayan a la estación de tren y autobuses y próximamente a los futuros usuarios del Centro de Salud de Diez-Mérito".

Sin entrar en consideraciones sobre el edificio fantasma —y saqueado— de la antigua facultad de Relaciones Laborales y la nula voluntad de la Junta de Andalucía por cumplir con sus compromisos en Jerez, la profecía en forma de discurso que pronunció la ex regidora socialista no ha podido ajustarse menos al futuro que le aguardaba a aquella inversión de casi 3 millones de euros. Una obra que sufragó la constructora Proinsa a cambio de una concesión municipal durante medio siglo, como recogía el consejo de gestión de la extinta Gerencia de Urbanismo cuando aprobó el convenio. La realidad hoy, solo hay que bajar del tren en Jerez o circular en coche por la zona, es que el subterráneo sufre una falta total de mantenimiento (con goteras, revestimientos de paredes destrozados, desconchones por todas partes, alarmante suciedad en sus accesos, con restos de basura y orines), cierra domingos y festivos, y su interior —con solo una planta abierta a posibles usuarios— es un páramo apenas salpicado de un puñado de vehículos. Si se sube a la superficie, de unos 8.000 metros cuadrados, la cosa no mejora. El caos circulatorio del entorno de las estaciones de Renfe y autobuses dista mucho de aquel "ordenamiento" que prometía el Ayuntamiento. El diseño urbanístico de la plaza, perpetrado en tiempos de Pedro Pacheco al frente de la GMU, no solo rompe toda la armonía del bello edificio de la estación de trenes sino que desde las obras solo ha habido más problemas de tráfico —sobre todo, en las horas punta de llegadas y salidas de trenes, con coches en doble y triple fila— y quejas de vecinos y usuarios de ambas estaciones.

El que el Plan de Movilidad consideraba como un aparcamiento clave como centro intermodal —donde dejar el coche para moverse en transporte público o ir andando al centro comercial abierto jerezano— es hoy, como otros subterráneos de cuántos se promovieron en la ciudad en la época del boom inmobiliario, un equipamiento público infrautilizado y, por lo que se ve, casi abandonado a su suerte. Un subterráneo que debía servir para atender a la llegada de turistas a la ciudad, como también se dijo en su momento, pero que cierra domingos y festivos. 

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Paco Sánchez Múgica

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