Jorge Fernández Ocoma, el querido hostelero filipino que llegó a Jerez hace 25 años y fundó junto a su mujer Shirley el Mar Ali, uno de los mejores restaurantes asiáticos de la provincia, se acaba de jubilar.
Su primer trabajo en España fue en un restaurante chino de Burgos lavando platos. Su hermano ya estaba en el país, y lo convenció para que viniera desde su Filipinas natal. Cuando llegó, en 1981, no sabía hablar español. En Burgos conoció a su mujer, Shirley, también filipina, y desde allí se trasladaron a Jerez.
Primero, fue trabajador del mítico restaurante chino Casa Chan, en El Bosque, mientras su mujer estuvo empleada en un asador de pollos. Más tarde, fundaron su propio negocio, un éxito de ventas que deleita a propios extraños con sus lumpias y sus platos típicos filipinos.
En su restaurante, lleno de elementos decorativos típicos de su país, lo que más vende es el arroz de la casa, que lleva gambas, jamón, huevo, cebolleta, y soja. No es de extrañar que se pida tanto. Luego están los tallarines fritos, la lumpia —rollitos de primavera fritos— o la ternera con ajo a la plancha, que también tienen gran acogida.
Y los platos filipinos: pancit bihon (fideos de arroz), pancit canton (fideos de huevo) y el lechón kawali, que es panceta frita con salsa de soja, “como si fueran chicharrones”, lo define el dueño del local, que ahora disfrutara de una merecida jubilación sin quitarle el ojo a un negocio hostelero que se ha ganado un hueco en el corazón de los jerezanos.
"Muchas gracias por los maravillosos años llenos de felicidad y alegría. Ahora toca a disfrutar y relajarse, pero en Mar Ali continuaremos con nuestras comidas y el servicio de siempre. Mabuhay —una expresión en tagalo. que significa, entre otras cosas, salud y a vivir—.