Durante las procesiones de Semana Santa, es habitual que nazarenos y costaleros sean abordados por niños —y no tan niños— con una petición que se ha vuelto casi un mantra: “¿Tiene estampitas?”. Esta costumbre, que forma parte del folclore cofrade, se suma al ritual de los más pequeños que, con bolas de cera entre las manos, completan su particular colección del día con estas imágenes de los titulares de cada hermandad.
Lo que en su día fue un gesto ocasional se ha convertido en una tradición tan popular que los nazarenos deben sumar las estampas a los caramelos, que suelen repartirse entre los llamados “pavitos”, grupos de niños que recorren las calles con sus canastos repletos de golosinas. Ahora, a ese repertorio de pequeños obsequios se suma un nuevo elemento con sabor cofrade: los ‘mini nazarenos’.
El 'mini nazareno', “más simpático y gordito”
Estas pequeñas piezas nacen con una propuesta más moderna y llamativa. Se trata de pequeñas figuras de unos tres centímetros de altura, diseñadas con un estilo más simpático y redondeado, que representan a los penitentes con los colores característicos de cada hermandad. Se comercializan en bolsas de 25 unidades por ocho euros.
El impulsor de esta iniciativa es Mario Vivero, un emprendedor de 34 años que en 2018 fundó la empresa Bórdate, especializada en bordado industrial para vestuario corporativo. Aunque su principal clientela proviene de las bandas de música, Vivero ha encontrado en el ámbito cofrade una nueva línea de negocio gracias a la impresión 3D.
En declaraciones a lavozdelsur.es, Mario explica que la idea surgió al ver en redes sociales cómo en otras ciudades, como Sevilla, se popularizaban estas figuras: “Vi los que se estaban haciendo y lo puse en marcha usando la maquinaria que tenemos en la empresa, como los impresores 3D”, comenta.

Fabricación con tecnología 3D
Gracias a esta tecnología, Vivero diseñó un modelo con un aspecto más simpático y compacto. La fabricación de 50 unidades requiere entre 9 y 12 horas de trabajo. Cada figura se realiza en plástico especial para impresión 3D y lleva los colores de túnicas correspondientes a cada hermandad.
Hasta ahora, Bórdate ha producido figuras de las hermandades más conocidas, aunque también acepta pedidos personalizados, como el de la Hermandad del Nazareno, que ya vende los ‘mini nazarenos’ desde su propia casa de hermandad. Mario asegura que la demanda va en aumento y prevé un repunte a medida que se acerque la Semana Santa.
Aunque el objetivo inicial era ofrecer un nuevo detalle para los penitentes que reparten estampas, los usos de los ‘mini nazarenos’ se han diversificado. “Una señora me hizo un pedido para usarlos como piezas del juego de las damas”, relata Vivero, sorprendido por la versatilidad de su creación.
Pese al éxito de este producto, la principal actividad de Bórdate sigue centrada en el bordado para bandas de música de toda España. “Ahora estamos haciendo las galas de los tambores a la banda de San Juan”, explica, mientras continúa recibiendo encargos de formaciones musicales, hermandades e instituciones religiosas. La empresa también promociona su trabajo a través de sus perfiles en Instagram y TikTok.