Jerez es mucho más que la cuna del flamenco. Cualquier rincón es un escenario vivo donde el duende aparece, entre tabancos y plazas, por las esquinas. Con voces callejeras que se desgarran con naturalidad entre palmas al compás. La espontaneidad como compañera de uno de esos muchos momentos de pellizco y pureza que deja la tierra.
Sin avisar, y es que la inspiración llega cuando quiere, un joven se ha marcado un taconeo de categoría en un momento de arte por bulerías que ha sido compartido en redes por el artista plástico Gonzalo Torné.
Elegancia y espontaneidad
“Arte y elegancia a raudales. Espontáneamente en la calle Francos de Jerez. Dedicado a aquellos que se creen que el baile de la bulería son ejercicios gimnásticos, de saltos van, saltos vienen. Y esto lo digo mirando para el Guadalquivir", ha señalado Torné.
El binomio improvisado que han formado el joven y el cantaor en medio de la calle ha dejado esa chispa de arte que nace de las entrañas de Jerez. Una manifestación popular sin artificio ninguno y que cuenta con la fuerza de lo genuino.
Mientras que varias amigas del joven sonreían ante el momento, una de las acompañantes seguía el cante y el baile con las palmas. Al finalizar, sin más reconocimiento que la satisfacción por el momento vivido, el joven y sus amistades se fueron su camino y el cantaor callejero siguió desgarrando su voz por algunos de esos rincones que van buscando muchos turistas que llegan a Jerez con ganas de empaparse de flamenco.