Nuevo nacimiento en el Zoobotánico de Jerez. La gran familia de animales sigue creciendo. El pasado 17 de febrero llegaron al mundo tres pollos de búho real, un hito que consolida su programa de conservación de esta especie.
Suponen un récord en la institución, donde nunca antes habían eclosionado tantas crías en una misma temporada. Sus padres son una hembra silvestre nacida en 2011 y un macho procedente del zoo de Córdoba (2015), una pareja con "gran experiencia reproductora", según explica el Zoo en sus redes sociales. En los últimos cinco años, han logrado sacar adelante a diez pollos, todos destinados a programas de cría en cautividad.
Los nuevos ejemplares fueron marcados a principios de marzo con un microchip y una anilla de PVC cerrada, un método clave para garantizar su identificación permanente. La técnica, aplicada antes de que el hueso complete su desarrollo, impide retirar la anilla cuando el ave crece, lo que certifica su origen en cautividad. Este protocolo, estándar en centros de conservación, facilita el seguimiento genético y demográfico de la especie, catalogada como de "preocupación menor" en España pero amenazada por la pérdida de hábitat.
Crianza natural de las crías
Los pollos evolucionan favorablemente bajo los cuidados de sus progenitores y ya superan los controles de peso y salud. "Están creciendo bien y recibiendo toda la atención necesaria", destacan desde el ZooBotánico. A diferencia de otros programas que emplean incubadoras, aquí se prioriza la crianza natural para fortalecer los vínculos parentales y garantizar comportamientos instintivos en las crías.
Los tres ejemplares tienen ya asignado su destino, por tanto, a principios de otoño serán trasladados a otros centros colaboradores para reforzar la diversidad genética de la especie. Esta práctica es habitual en la red de zoológicos europeos, donde el búho real (Bubo bubo) es una pieza clave en proyectos de reintroducción y educación ambiental.
Con este éxito, el ZooBotánico refuerza su papel en la preservación de aves rapaces. Los responsables subrayan que cada nacimiento en cautividad es "un paso más" contra la extinción, especialmente en especies vulnerables a amenazas como el electrocutionamiento o el furtivismo. Los visitantes podrán observar a los pollos —ya emplumados— en sus instalaciones hasta su traslado.