Sevillanos en la plaza del Salvador. De por sí, ya podría ser noticia. Porque este miércoles, la asociación Sevilla Se Muere convocó en la céntrica plaza para alertar sobre los excesos del turismo. Y ocupó, así, un espacio que sienten que ya no es suyo, como otros rincones del centro de Sevilla. Si bien no fue una manifestación masiva de miles de personas, sí parece que cala con un sentir que existe en la calle: hacen falta nuevas políticas para mejorar la convivencia del turismo, primera industria de la ciudad, con el día a día de los sevillanos. Hasta ahora, quizás, la más numerosa. Es decir, que el movimiento, de origen vecinal, va a más.
El presidente del colectivo, David López, subrayaba que Sevilla es a día de hoy "inhabitable para los vecinos, transformada en un parque de atracciones sin alma y sin vida". De hecho, la Policía Nacional tuvo que intervenir en una muestra más de esa convivencia. Al ubicarse en el centro de la plaza, casi en la entrada de la iglesia, algunos de los convocados se ubicaron entre los veladores de uno de los bares de la zona. Un camarero llamó a la Policía Nacional para que no se ocupara ese espacio, como señala Viva Sevilla. Al contar el establecimiento con su licencia de veladores, los agentes tuvieron que conminar a los manifestantes que se alejaran de las mesas.
Y precisamente esa es otra de las reivindicaciones del colectivo: el exceso de las mesas y sillas en espacio público. En algunas calles, como han contado en más de una ocasión, apenas es posible transitar al contar los establecimientos con decenas de veladores. Además, hay numerosas pérgolas que cierran hasta el suelo, privatizando la calle. No es que sean ilegales -que las hay, también-. Pero la reivindicación recuerda que tanto para pisos turísticos como para veladores ha supuesto dar "licencias a gogó".

Hace escasos días, la oposición tumbó la propuesta municipal de limitar nuevas licencias para pisos turísticos en los barrios más saturados, aquellos donde, del parque total de viviendas, más del 10% tenían este uso. Vox y Podemos acudieron a la manifestación y coinciden en algo: reclamar una moratoria, es decir, que directamente no se conceda ninguna licencia más. El gobierno local de José Luis Sanz lo ha rechazado porque dice que no tiene amparo legal y supondría prevaricar.
Vox, además, recuerda casos de bloques completos adquiridos por fondos de inversión extranjeros para ser reformados y puestos como viviendas turísticas. Podemos reclama también, entre otras cosas, reducir del 10% al 5% (o al 2%) el límite de viviendas turísticas. López recuerda que hay "edificios enteros del siglo XVIII" que se han vaciado para ser puestos como viviendas turísticas.
A estos problemas se suman los de pura convivencia, los ruidos y la falta de identidad del centro de Sevilla. Sobre lo primero, hay casos más que evidentes de viviendas que se usan para fiestas, cualquier día de la semana, hasta altas horas. Respecto a lo segundo, muestra del interés en Sevilla es la ordenanza modificada para evitar disfraces 'subidos de tono' a cuenta de las despedidas de soltero, que otra primavera más se han dejado ver en Sevilla.
Entre tanto, el Ayuntamiento ha sufrido el revés de la regulación de los pisos turísticos. La oposición, donde es clave el PSOE -Vox, al no entrar en el gobierno, ya dejó claro que no va a colaborar en casi ningún asunto-, quiere volver a sentarse con el equipo de Sanz para lograr una ordenanza más exigente. De hecho, durante varios días, la oposición dejó entrever que ayudaría al gobierno local a sacar adelante esta regulación, pero a días del pleno, y sobre todo tras la moción de confianza del alcalde para sacar adelante sus presupuestos, todo cambió. Una historia de 'pasilleo' político en el Ayuntamiento que ha acabado dejando en incierto el futuro de la regulación, basada en una norma de la Junta que habilita a los municipios a poner freno a las viviendas.
Mientras esas negociaciones se retoman, sigue la carrera de inversores por aprobar licencias en todos los barrios de la ciudad. Obras que se rematan, operaciones urbanísticas en el centro o Triana, y alquileres de vivienda por años que no se renuevan. La realidad de Sevilla, que ha visto incrementar el precio de la vivienda y cómo cada vez más se dedica al turismo.