Una mujer de muchas 'primeras veces'
Beatriz Carrillo de los Reyes (Palma del Río, Córdoba, 1975) es pionera en muchas cosas. En fundar la primera Asociación de Mujeres Gitanas Universitarias. En ser la primera mujer gitana en llegar al Congreso. La primera en presidir una comisión en la Cámara Baja. La primera en formar parte del Gobierno central. La primera en tantas otras cosas.
Es licenciada en Antropología por la Universidad de Sevilla, Diplomada en Trabajo Social y Técnico Especialista Administrativo y Comercial, fue presidenta de Fakali (Federación Estatal de Asociaciones de Mujeres Gitanas) y también ejerció como vicepresidenta del Consejo Estatal del Pueblo Gitano. Actualmente, ostenta el cargo de directora general para la Igualdad de Trato y No Discriminación y contra el Racismo.
Una trayectoria que la convierte en pionera, y en referente, para muchas mujeres gitanas que tienen un espejo en el que mirarse, aunque ella le quita importancia. Prefiere centrarse en el siguiente techo de cristal. O en el siguiente "muro de hormigón", como dice ella, que derribar.
Beatriz Carrillo, desde su entrada en política, está "cumpliendo un sueño". En su casa, desde muy pequeña las conversaciones giraban en torno a la política. Su padre fue miembro del PSOE en la clandestinidad, durante el franquismo. Su madre, una gitana "muy luchadora". Desde pequeña, se reían con ella en casa porque "imitaba muy bien" a Felipe González. Y daba discursos políticos. Ahí fue forjando su conciencia política.
Cuando se vio como diputada en el Congreso —lo fue de 2019 a 2023— sintió "vértigo", por cargar con una enorme responsabilidad, en nombre de su pueblo, al que defiende con vehemencia. "Cuando escucho decir que los gitanos somos un pueblo sin rumbo, y que necesitamos la muleta de la caridad, me rebelo", confiesa.
Mis padres ejercen una enorme influencia. Entre el carácter valiente de mi madre, una gitana con mucha fuerza, y mi padre, que tenía la perspectiva política... Pero cuando me impliqué a nivel institucional lo llevaron mal. Fui la primera de mi familia y la primera de todos los gitanos de España. Cuando me lo decían me daba un poco de vértigo. A mi abuela siempre la escuchaba decir que mi padre le daba unos sustos... Imagínate, un gitano rojo tenía todas las papeletas para que se lo llevaran preso. Lo pasaba mal porque en época franquista los gitanos lo pasaron muy mal, porque la represión no fue solamente política, fue una represión étnica.
"Mi padre era un gitano rojo, tenía todas las papeletas para que se lo llevaran preso en el franquismo"
Desde que era muy pequeña estaba implicada. Mis amigas con las que me crie en el barrio me lo dicen, que eso se me veía desde muy pequeña, y mira dónde he llegado. Para mí es un orgullo. La política se ejerce desde que asumes la batuta del activismo. Yo llevo muchos años defendiendo los derechos humanos en general, y también la democracia, porque cuando estás tratando de hacer posible que la igualdad de oportunidades llegue a todos los sectores de la sociedad, y en particular al pueblo gitano, estás luchando por tu sociedad y por tu democracia.
Tiene un coste personal muy alto, muchísimo. Lo que pasa es que nunca he trasladado esa visión. No me gusta el victimismo. Siempre he asumido que no he venido a este mundo para ser mártir. Al contrario, a mí me gusta transmitir fuerza, ilusión, esperanza. En política estás muy expuesta, pero he hecho un esfuerzo para que mi familia no se enterara de si estaba mejor o peor. Los gitanos y las gitanas no están tan acostumbradas a ver a gente suya que logre subir a espacios de poder, y eso provoca mucho miedo. Te cuestionan por ser gitana, mujer, feminista... Pero lo llevo con muchísimo honor y con mucha responsabilidad.
Bueno, eso lo publicaron una vez y no me gusta, porque parece que estamos buscando el morbo. Pero es cierto. Me iba con mi familia los fines de semana al mercado, que me ha encantado de toda la vida y que protejo y defiendo muchísimo. Luego trabajaba también por las mañanas en la Federación de Mujeres Progresistas, que es donde despliego mis conocimientos feministas, los fines de semana iba al mercado, por las tardes a la facultad... Es decir, compaginaba muchas cosas. Después creamos el movimiento de mujeres gitanas universitarias. Me tomo las cosas con mucha naturalidad. Me he esforzado mucho, nadie me ha regalado nada.

Yo no he roto techos de cristal, he roto muros de hormigón para que muchas mujeres pudieran ver ese techo. Las mujeres gitanas no tenemos referentes, porque la historia nos ha desterrado. Me quedan todavía por romper muchas barreras. Yo creo que me quedarán hasta el día en que me muera, porque así es mi carácter.
Tengo muchos sueños, pero he tenido la fortuna de ver muchos cumplidos. Cuando te enfocas en una aspiración, en un sueño, si trabajas y eres constante, se puede conseguir. Sigo teniendo aspiraciones, pero no las voy a compartir, porque si las comparto no se cumplen.
Lógicamente, te sientes referente porque te obligan a serlo. Cuando empezamos con el movimiento de gitanas universitarias nuestro propósito era crear referentes para las niñas y también para la sociedad, para desactivar muchos estereotipos y muchos prejuicios. No porque seamos ejemplo de nada, porque no vamos de ese palo, pero sí para que se vea que las mujeres gitanas, y los gitanos en general, pueden llegar a muchos sitios.
"A mí me ha atacado mucho la ultraderecha por mi condición étnica"
Inconscientemente, se perpetúa una misma visión de los gitanos, igual que nos pasa a los andaluces cuando salimos de nuestra tierra. Siempre hay un intento de hacernos sentir inferiores. A mí directamente me ha atacado mucho la ultraderecha por mi condición étnica.
Los medios quizás centran demasiado la atención en aquello que nos sigue convirtiendo a los gitanos en un estereotipo. Lógicamente, estamos en la última fila, pero hay que demostrar la otra realidad. La gran mayoría del pueblo gitano hemos tenido que hacer el doble de esfuerzo para llegar a donde llegamos.
El pueblo gitano ha tenido que hacer dobles y triples esfuerzos para competir en pie de igualdad. Claro que el pueblo gitano ha avanzado muchísimo, pero queda mucho aún. Estamos todavía a una gran distancia de la sociedad mayoritaria, pero porque partíamos con una desventaja de 600 años. El pueblo gitano ha tenido una capacidad milagrosa, extraordinaria, de supervivencia, porque teníamos muchas papeletas para habernos extinguido.
"Tengo entre mis objetivos sacar adelante una ley específica de promoción de igualdad de trato para el pueblo gitano"
Yo fui la ponente de esa ley. Conseguimos modificar el Código Penal para que se incluyera el antigitanismo como un delito penal, y la propia ley ya lo condena, persigue la discriminación antigitana. Es uno de los grandes logros que se han producido en democracia, porque viene a defender, no solamente al pueblo gitano, sino a todos los sectores vulnerables que son potenciales víctimas de la discriminación.
Ahora mismo, entre mis responsabilidades está crear un organismo de igualdad que se llama la autoridad independiente, que está mandatado por la ley de igualdad de trato y también por directivas europeas. Estoy en ese proceso de diseño de negociación con los partidos políticos para crear esta autoridad independiente, que velará por el cumplimiento de la ley. También tengo, entre otros horizontes, una nueva ley contra el racismo, una ley específica de promoción de igualdad de trato para el pueblo gitano. Son muchos los retos que tengo, y espero que me dé tiempo, porque la Administración es muy lenta.
Es un año que deben aprovechar, sobre todo, los movimientos asociativos para reivindicar muchas cosas. Yo no estoy ahora en el lado de exigir, estoy en el de hacer cumplir, pero echo en falta del movimiento asociativo una hoja de ruta clara para aprovechar este año. Como la reforma de la Constitución, para que se nos reconozca al pueblo gitano como una de las minorías más importantes históricamente, y para exigirle a la Administración que el pueblo gitano tiene que salir del sótano donde se encuentra. Especialmente, en el ámbito de la educación. Cuando consigamos que el pueblo gitano tenga la posibilidad de tener más un pie en la universidad que en la zona de exclusión, habremos triunfado.