Como si fuera un juego
La Fundación Provincial de Cultura de la Diputación de Cádiz abrió su temporada de exposiciones en la Sala Rivadavia con la inauguración de la muestra Un juego, de la artista jerezana María Melero. La diputada Vanesa Beltrán y el cónsul de la República Argentina en Cádiz, Sergio Servín, fueron los encargados de acompañar a la autora en la presentación de una colección pictórica marcada por un claro simbolismo andaluz.
La vicepresidenta de la Fundación Provincial de Cultura ha puesto el acento en que María Melero "lleva a gala su carácter de artista andaluza, haciendo una reivindicación en su obra de muchos de los símbolos y elementos que podemos reconocer como nuestros, como propios de la cultura andaluza de siempre". En total son 18 las obras que se pueden ver en la Sala Rivadavia, realizadas con distintas técnicas, como el acrílico, los gouaches, el óleo en barro o la cera.
María Melero (Jerez, 1988) es ilustradora freelance. Estudió Diseño Gráfico e Ilustración. Ha trabajado en el campo editorial y publicitario. Publicó su primer libro con la editorial Jekyll & Jill. Se ha encargado de las portadas de los tres últimos libros de la escritora Sara Herrera Peralta, con la editorial La Bella Varsovia, y de las ilustraciones para el libro Autonomía, publicado por Ediciones Hidroavión. En agosto de 2017 expuso en Chicago en la galería del artista John Maloof (Vivian Maier). Ha realizado ilustraciones para reconocidas marcas de cerveza y moda, entre otras.
A lo largo de más de un año ha habido un cambio destacable en mi trabajo, sobre todo en cuanto a formato y materiales, lo que ha provocado que el resultado de la obra dé otro carácter.
Sí. Yo antes era mucho más meticulosa, más limpia. Ahora he ido más a divertirme y a explorar. Por eso se llama Un juego, porque he jugado a la hora de realizar estas obras. Es una muestra del cambio en mi manera de pintar.
"En esta muestra expongo los cambios en mi manera de pintar"
Es una búsqueda, porque llevaba varios años en el mismo sitio. No salía del formato medio, y ahora me he ido al gran formato. Me he obligado a salir de esa zona a ver qué encontraba por el camino.

Me hace cambiar también el discurso, sí. La simbología siempre está presente. Ahora hablo de ese cambio, de la libertad de trabajar desde otra zona, y que, a veces, me ha jugado malas pasadas.
He tenido que desaprender, y eso no es fácil. Está todo explicado con los pájaros que aparecen en las obras, que representan un poco la libertad, lo complicado que ha sido llegar. También está presente con espinas, con vallas metálicas rotas… La representación simbólica está ahí, pero el discurso ha cambiado porque, además, se nota que en las obras hay otra frescura y hay mucha más diversión.
Sí, sí. Está muy pronunciado.
Yo antes usaba solo papel y acrílico. Ahora estoy pintando sobre lienzo, y aparte del acrílico, aparece la cera, la barra y el gouache.
Yo creo que es lo único que me provoca nerviosismo dentro de mi trabajo (risas). Mira, no me importa cuando tengo que dar una conferencia, hablar al público. No me importa pintar en público, pero las exposiciones me dan mucho respeto, creo que porque, al final, se trata de un proyecto personal en el que, a lo mejor, llevas trabajando un año, como con esta muestra. A lo mejor solo lo ha visto tu gente más cercana. Pero cuando lo muestras al público, y más aún habiendo un cambio grande, la responsabilidad es grande también. Si hay gente que te sigue y de pronto ve que haces algo diferente a lo que están acostumbrados a ver, al final, aunque pinto para mí, el público lo va a ver.

La forma de expresión con la que yo me siento cómoda es la pintura. Yo cuento cosas a través de ella. Entonces, cuando hay algo que te pesa o estás viviendo… Yo lo que pinto son cosas cotidianas, y cosas personales. Al expresarlo a través de la pintura siento que me estoy quitando un peso de encima. A esa sanación me refiero.
"Yo cuento cosas a través de la pintura"
¡Uuuf! No lo siento así del todo. Entiendo por qué lo dice, y lleva su parte de razón. Una vez que está expuesto el cuadro, te desvinculas un poco, pero yo no dejo de sentirlo mío.
Sé que hay gente que lo ha hecho, pero no me gustaría hacer eso. Prefiero no saber (risas).