Las personas con discapacidad intelectual han sufrido durante décadas la infantilización y la sobreprotección por parte del resto de la sociedad. "Bueno, es que hace 40 años estaban todavía encerrados en casa", expresa Esmeralda Valderrama, directora de la compañía Danza Mobile.
Ella misma, al frente de esta compañía formada mayoritariamente por personas con discapacidad intelectual, lo ve cada día. "A veces, los ven en el escenario y ya es 'qué simpático', o 'qué cariñosos son...'. Lo son o no lo son, como cualquiera", enfatiza Valderrama. Para ella, no se trata tanto de discriminación o rechazo lo que sufren estas personas, como "desconocimiento".

La historia de Danza Mobile es una historia de más de 20 años de profesionalidad, inclusión, pasión y una visión pionera en el mundo de la danza y de las artes escénicas. Todo comienza con la escuela de danza, que fundaron entre Esmeralda Valderrama y Fernando Coronado en 1996 en Sevilla. "Mi objetivo era abrir el mundo de la danza a todas las personas, porque creo que todo el mundo tiene derecho a aprender", explica.
Resulta curioso imaginar el camino desde ahí hasta lo que es hoy en día Danza Mobile. "Yo soy bailarina, venía de Madrid y allí ya había trabajado con personas con discapacidad intelectual, no por un interés social, sino con un criterio que para mí era artístico", relata Esmeralda. "Los cuerpos diferentes tienen energías diferentes y eso favorece muchísimo al hecho escénico", expresa la directora.
A la escuela, que está pensada para todo tipo de personas, comenzaron a llegar algunas con discapacidad intelectual. Poco a poco, este alumnado se amplió, y vieron que había personas "con mucho, muchísimo talento", en palabras de Esmeralda, y se lanzaron a crear en 1999 el Centro de Creación de Artes Escénicas (y posteriormente también de Artes Plásticas).

De este centro, que actualmente tiene 30 alumnos, salen los seis bailarines que conforman hoy el elenco de la compañía Danza Mobile. El enfoque no es solo el de la inclusión, sino el de cualquier compañía de danza profesional. Trabajo, esfuerzo, arte y creación.
Esto es algo que Esmeralda Valderrama enfatiza mucho: "Un profesional tiene que ser profesional, porque, si no, flaco favor hacemos a ellos, al colectivo. Y también me parecería una falta de respeto hacia los demás profesionales, porque el mundo de la danza es muy duro".

En ese sentido, la formación tiene una importancia fundamental en Danza Mobile. Los profesores del Centro de Creación, donde los bailarines de la compañía se forman, son profesionales de diversas áreas: danza, teatro, clown... Cada mañana se imparten dos talleres de distintas materias, como improvisación, creación coreográfica o presencia escénica, a los que acuden las 30 personas que conforman el alumnado del centro, incluidos los bailarines de la compañía. Aparte, por la tarde continúa funcionando la escuela de danza, abierta a todo tipo de personas.
"Todo el mundo tiene derecho a una educación, a tomar las clases que quiera, de canto, de baile… Pero eso no significa que luego vayan a ser profesionales de eso. Porque tú tengas una discapacidad no estás tocado por la mano divina, ni mucho menos", expresa contundente Esmeralda. Por eso, enfatiza que "en la compañía solo están los que pueden estar encima de un escenario".

En la compañía, funcionan a partir de la propuesta de un coreógrafo, que contacta con Danza Mobile para una pieza o piezas concretas. A partir de ahí, es también el propio coreógrafo el que elige a los bailarines para su proyecto. Luego, según explica Esmeralda, la pieza se monta también incluyendo propuestas de los propios intérpretes.
Han trabajado con algunos de gran renombre en el mundo de la danza contemporánea, como Arturo Parrilla, con el que han creado En vano, una de las piezas que interpretan actualmente.
Sus bailarines también son ampliamente reconocidos a estas alturas. Recientemente, una de ellas, Reyes Vergara, estuvo nominada a los Premios Lorca de las Artes Escénicas de Andalucía como mejor intérprete de danza contemporánea por Ni Europa ni yo, una creación de la actriz y directora Ángela Olivencia.
Una inclusión real con el arte y la danza como vehículos
Para Esmeralda Valderrama, el momento actual que viven las artes escénicas y la danza contemporánea hace necesario dejar de enfatizar las diferencias entre los artistas. "El arte es arte, la danza es danza y el teatro es teatro. Y podemos hablar de profesional o de amateur, punto. Ya estamos en un momento en que da igual que el intérprete vaya en silla de ruedas o que le falte una pierna", aclara.

En Danza Mobile trabajan además con otros creadores, compañías de otros países... Están en constante movimiento y la creación en el centro no cesa. Por ejemplo, en Escena Mobile, el festival que organizaban cada año y que el pasado cumplió su decimosexta y última edición, llevaron a cabo hace algunas ediciones un proyecto en el que animaban a creadores andaluces a trabajar con sus bailarines.
"Lanzamos una propuesta para creadores andaluces, de montar duetos breves, y crear así una sinergia entre otros creadores y los nuestros", explica Esmeralda. También trabajan ahora mismo en una coproducción con una compañía galesa de teatro de calle, de Cardiff, de cara a este próximo verano.

Ante la pregunta de si la profesionalización puede ser una vía para salir de ese desconocimiento y de la visión de infantilización, Esmeralda es contundente: "Por supuesto". Y remarca: "Una cosa es que no sepan expresarse muy bien y otra que no tengan cosas que contar. Claro que tienen cosas que contar".
Entre los espectáculos que tienen actualmente destaca En Vano, con el que estarán de gira en varios municipios de Andalucía en los próximos meses, como parte de la programación de la Red Andaluza de Teatros Públicos.