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Hostelería del centro de Jerez: un cierre exhausto

Es curioso ver algunas calles por unos días libres del 'terraceo', caso de Pescadería Vieja, Latorre o incluso la plaza Vargas, en un cierre en el que coincide el cansancio navideño con los días en que suele hacer más frío

14 de enero de 2025 a las 20:38h
Hostelería del centro de Jerez.  Calle Latorre con plaza Vargas, una de estas noches.
Hostelería del centro de Jerez. Calle Latorre con plaza Vargas, una de estas noches. MANU GARCÍA

La hostelería de Jerez, exhausta, ha decidido tomarse unos días tras las Zambombas (tras la Navidad, para ser más exactos, que no es lo mismo). Los carteles de cerrado (a secas); cerrado (por vacaciones) o cerrado (por reformas) se suceden en el centro de Jerez, con la oferta de locales a medio gas (por los cerrados, que los que están abiertos siguen a buen ritmo).

En realidad, el 'cierre patronal' es algo de siempre, pero que se ha ido incrementando a medida que el Ayuntamiento (sus distintos gobiernos municipales) han ido doblando la apuesta por la actual fórmula multitudinaria de las Zambombas y todo lo que implica para el personal, sobre todo el que trabaja (y soporta el asunto, que hay que decir la verdad). No obstante, de siempre, la hostelería se ha tomado un respiro en enero y/o febrero, que hay que tener en cuenta que son, probablemente, los dos meses más flojos para el negocio, debido a que se trata de un período 'vacante', entre la Navidad y el Festival de Jerez... y que es el período más frío del año, por descontado. Todos sabemos que "en Jerez no hace frío" –viejo aforismo– pero a veces hace algo muy parecido y tomar algo en una terraza a veces es un ejercicio de resistencia. Diciembre siempre estuvo abrigado por la Navidad (y el zambombeo) y a noviembre, que en su día fue también un mes algo tonto entre verano y la Navidad, se lo ha 'comido' el cambio climático (o lo que sea) porque los días que hace frío ese mes están contados.

Ver estos días calles como Pescadería Vieja o Latorre vacías, o casi, tiene incluso su punto: Pescadería Vieja vuelve a ser la calle típica andaluza que nunca debió dejar de ser y Latorre vuelve a ser para el peatón, sin terrazas, algo más que un pasillo estrecho similar al que dejan los espectadores en las etapas de montaña del Tour de Francia.

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