Los clubes de fútbol andaluces como BIC: defendamos la propiedad sentimental popular

Poco o nada tienen que ver la propiedad sentimental que protegen los BIC con cualquier otra forma de propiedad privada como la inmobiliaria, la industrial e incluso la intelectual

Varias personas viendo un partido de fútbol en Andalucía.
Varias personas viendo un partido de fútbol en Andalucía. MANU GARCÍA

La “cultura” es mucho más de lo que algunos consideran “cultura”, es aquello que nos hace el tipo de animal político que somos. Hay una reducción elitista de la cultura que encorseta al fenómeno social cultural en los alambrados cercos de la llamada “gran cultura”, menospreciando las prácticas y rituales populares de masas. Para las ciencias sociales la cultura es mucho más y así lo han visto desde la antropología, la psicología, la sociología o la economía. Cultura es el conjunto de hábitos, prácticas colectivas, rituales, creencias, ideas o valores que nos hacen situadamente humanos, y aunque otros animales también poseen cultura, el peso que tiene la selección cultural en la especie sapiens es singularmente notable. 

En la modernidad industrial, entre esos ritos y prácticas colectivas han ocupado un lugar muy relevante los deportes, y dentro de ellos el futbol. Solo los muy enfermos de demosfobia pueden negarle el estatuto cultura a los acontecimientos de masas, entre los cuales el futbol ocupa un lugar de excelencia. Pero en los últimos años al futbol le ha ocurrido lo que a otros  fenómenos de la cultura popular, como a la música, se han convertido en potentes atrayentes del capital más especulativo y depredador. Durante el siglo XX, y en algunos clubs como el Recre, el decano español, o el Sevilla FC, también al final del XIX; decenas de clubs de futbol se han encarnado en la identidad popular de muchas ciudades y pueblo andaluces. Es raro el  gadita que no sufre y goza con el amarillo, “ese color que dicen que está maldito para los artistas…”, o el chokero que no soñó un recre campeón en aquella final de principios de siglo, o el jaenero que no siente en morado; o el bético que no se extasía recordando las bostas de Rogelio y los  calcetines caídos de Gordillo por no hablar de aquel saludo de las tabernas  malagueñas de “ayyy Viberti”. Todavía en el Albaycín o el Zaidin recuerdan   aquel “Ya verás, ya verás cuando juegue Echecopar” y el vuelo  de las palomitas del canario Ñito. Mientras en Jerez, oh ciudad de los gitanos, rememoran con nostalgia a aquel Gorosito argentino que se parecía al capullo, Mandolín Cuesta sigue goleando en el Arcángel y en Almería Negrero y Emery casi les llevan de paseo por donde van sus frutas y hortalizas. En fin… Y que decir de las siete copas de Europa que permanecen brillando en las vitrinas de Nervión para asombro de todo el continente futbolero. 

Todos esos arañazos emocionales marcan el corazón de millones de andaluces y andaluzas. Sin esas espinas, como en el poema de Rosalía de Castro, no sentiríamos el corazón latir. Varias generaciones han construido un patrimonio inmaterial que no puede ser malvendido a estos depredadores financieros sin más corazón que el dinero. Tenemos que proteger la “propiedad sentimental”  de los clubs de fútbol andaluces y para eso hay una figura jurídica ideal, la declaración de Bien de Interés Cultural (BIC) en la modalidad de bien cultural etnológico, como el flamenco o las fiestas y costumbres  populares. 

Como siempre, en la vanguardia, el Recre, el decano, que estaba a punto de desaparecer; fue declarado BIC según decreto 139/2016, de 26 de julio, de la Junta de Andalucía. Pero después deben de venir todos los clubes históricos de Andalucía, pues todos están o amenazados o ya ocupados por los vampiros financieros. No se trata de intervenir en los bienes inmuebles o accionariales de los clubes, sino de garantizar el patrimonio inmaterial de las entidades, en definitiva su capital simbólico, para garantizar que el accionariado no podrá explotar este capital hasta agotarlo. El límite es la aniquilación mercantil por el uso impropio de este patrimonio cultural.

Después del Recre ha surgido una ilusionante propuesta de la asociación de accionistas unidos del Sevilla FC. Como en una parábola histórica, el Sevilla FC, el segundo club más antiguo de Andalucía amenazado por la presencia de capital americano en el accionariado: ha propuesto la declaración  como BIC  del club, en una idea muy bien fundamentada tanto desde el punto de vista científico como jurídico, a la que se pueden y deben unir otras propuestas de grupos de aficionados de clubs de toda la comunidad andaluza.

Poco o nada tienen que ver la propiedad sentimental que protegen los BIC con cualquier otra forma de propiedad privada como la inmobiliaria, la industrial e incluso la intelectual; en primer lugar porque no es privada, sino colectiva, no priva a nadie del goce y disfrute de un bien difuso e inmaterial, todo lo contrario, lo posibilita. Por tanto, no lesiona para nada la  constitucional función social de la propiedad, sino que la protege y garantiza, de tal modo que ningún uso privativo puede lesionar un bien público, el capital simbólico de los clubs andaluces, hasta su aniquilación o enajenación completa. Al igual que la declaración del flamenco como BIC no daña los legítimos intereses privados de artistas, compositores, discográficas u otros actores culturales, solo limita cualquier uso fraudulento  que ponga en riesgo gravemente la supervivencia del bien. En esta propuesta del BIC, nada tiene que temer el accionariado de los clubs cuyo fin no sea otro que la prosperidad y el éxito económico y deportivo de la entidad, como se establece en la ley de sociedades anónimas deportivas.

Celebremos y ampliemos esta propuesta de Accionista Unidos, comulguemos o no con la religión del balón, pues en ello nos va parte de la  memoria biocultural de las clases populares andaluzas del agitado y largo siglo XX donde la cicatriz de la industrialización dejo marcado nuestro cuerpo para la sanación y para el quejío. Los vampiros financieros ya nos están chupando la sangre, que no nos roben también las ilusiones.

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