Alice Weidel, líder de AfD, tras las elecciones en Alemania.
Alice Weidel, líder de AfD, tras las elecciones en Alemania.

Cuando estaba en el instituto, allá por los años 90, a la hora de dar el tema de los fascismos y la Segunda Guerra Mundial, siempre me surgía la misma pregunta: ¿Cómo pudieron los alemanes votar al partido nazi?

Visto desde la perspectiva del tiempo, parecía imposible que opciones políticas totalitarias, con democracias asentadas y maduras, volvieran a tener ninguna oportunidad de gobernar a través de las urnas.

Hitler llegó al poder con un discurso de exaltación patriótica y superioridad racial, que se podría resumir en “hacer Alemania grande de nuevo” y “los alemanes (arios) primeros”. Ante la falta de pensamiento crítico estos mensajes calan rápidamente en la población.

A día de hoy, nadie se hará la misma pregunta porque estamos viendo como está sucediendo. Partidos abiertamente xenófobos (la xenofobia es el racismo del siglo XXI), con discursos de exaltación “patriótica” comienzan a hacerse con el poder, o al menos a ser la opción de gobierno de muchos de los ciudadanos en diferentes países.

Los resultados de las elecciones alemanas, donde el AFD (partido que comulga con las tesis del partido nacionalsocialista) ha sido la segunda fuerza política. Afortunadamente la CDU, partido de centro derechas alemán, tiene claro que no volverá a cometer el error que los conservadores cometieron en el siglo pasado dándole responsabilidades de gobierno a una ultraderechista como Alice Weidel. Esta decisión demuestra que la CDU es un partido que pone el sistema democrático por encima de intereses personales y de partido. Parece que una Gran Coalición de partidos gobernará Alemania durante cuatro años, una coalición que pretende ser un muro de contención contra la Extrema Derecha alemana.

Decía Noam Chomsky que “la propaganda es a la democracia lo que la cachiporra al Estado totalitario” y si Elon Musk, la persona que domina a nivel mundial la propaganda, ha puesto sus medios de difusión al servicio de la extrema derecha mundial, el resultado no puede ser otro que una democracia devaluada donde los partidos de extrema derecha se presentan a las elecciones con las cartas marcadas.

Hoy sabemos cómo llegó Hitler al poder en los años treinta del siglo XX, no permitamos que la historia se repita, nos jugamos la democracia en ello.

“El nacionalismo era (es) un arma ideológica de la burguesía para, entre otras cosas, vincular a los trabajadores a sus objetivos y, en caso de que la hubiera a sus guerras” Nicolás Sartorius

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