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No es la democracia, es este capitalismo

No creo que fracasen las democracias, fracasan las inteligencias porque las pantallitas rompen los cerebros

24 de marzo de 2025 a las 10:32h
Fotografía de Pablo Martínez-Calleja para el artículo 'No es la democracia, es este capitalismo'.
Fotografía de Pablo Martínez-Calleja para el artículo 'No es la democracia, es este capitalismo'.

Saturación. No dejamos de hablar del bullying en los colegios, por todo tipo de causas, y aparece el acoso en la universidad. Mazón, que no dejaba de mentir, presuntamente, se lanza en brazos de Vox para atornillarse al poder. Trump disuelve el Departamento de Educación federal y su amigo Mask le dedica un epitafio con falta de ortografía en algo tan sencillo como DepartmenT. Trump impulsa las criptomonedas al mismo tiempo que sus autoridades investigan la estafa Alfa en la que está involucrado Milei, que bautiza al general San Martín como Juan José, y hasta los que estudiamos en la EGB sabemos que el libertador de Argentina se llamaba José de San Martín.

El vacío que deja Venezuela en los periódicos lo llena Milei desde Argentina, porque esa forma de gobernar países tiene siempre un lugar en los diarios. Lali Expósito es más popular que Milei; más querida, no solo mejor conocida. En Gaza siguen los-trabajos-de-limpieza para la construcción del resort de Trump y todo lo relacionado con el Sahara occidental participa con silencio. Trump negocia con la guerra de Ucrania. Un ejército defensivo europeo debería costar menos y dejar menos armas en Europa. Un terremoto en el océano, en el golfo de Cádiz, esta madrugada: ya habíamos hablado de esto y de que solo los científicos tienen interés en ello. ¿Interés? Ahí llegan los negacionistas, los ultraderechistas, y les atribuyen interés a los científicos: habrá que cerrar las universidades, sobre todo las públicas, siguen los negacionistas, los ultraderechistas; los políticos prácticos guardan un práctico silencio.

La minería de metales se multiplica por lo que usted quiera y la destrucción que deja, a la décima potencia: a poca gente se le ocurre que en lugar de comer peces se los pesque para aprovechar los metales que llevan en sus barrigas. Adolescencia, adolescencias: una serie de tv, una edad que ya llega a los veinticinco, que debería cambiar de nombre porque no se adolece de nada: la adolescencia es simplemente humana y es la humanidad, con minúscula, la que adolece de tantas cosas. 7.291. Confunden el clima con el tiempo; la ficción criminal, literatura negra; la negrura del crimen y sus consecuencias, ¿es literatura o solo es negra?

No creo que fracasen las democracias, fracasan las inteligencias porque las pantallitas rompen los cerebros. Sí fueron 30.000 y a muchos, hijas e hijos, los llevaban a las salas donde torturaban a sus padres, a sus madres; también los torturaban y violaban, aunque se haya puesto de moda decir que no. No hay quien pague un alquiler con un salario de trabajo. No hay quien pague la cesta de la compra sin quitarse algo. Cierran supermercados. A un catedrático de Sevilla lo amenazan para que no defienda la democracia. La estética del mal es con la que educan el gusto tantos adolescentes que adolecen de padres presentes, reflexivos, atentos y atrapados en el enorme remolino de este capitalismo deshumanizado e inspirado en Sade, otro marqués. No es la democracia. Es el capitalismo, al que se le tiene tanto miedo y tanto fervor, a partes iguales; muchos prefieren atacar la democracia porque se sienten con fuerzas para competir con leones a mano desnuda, pero incapaces de la menor conversación y acuerdo.

Otro signo más de hipérbole como ética, junto al mal. ¿Y si paramos un momento y apagamos todo? No. Mejor rebusquemos. Ayer en un café había una cola enorme para pedir o para pagar, si no se pagó al momento de pedir, lo que defiendo. Tres adolescentes, que no adolecían de la diferencia entre el bien y el mal, hicieron lo siguiente. La joven se levantó y se puso a hacer la cola para pagar. Uno de los jóvenes se fue a la barra, se puso al lado fuera de la cola y presionó al camarero nuevo para pagar sin esperar. No adolecían de nada, buscaban una ventaja injusta y nadie les paró los pies. Este es el fundamento del neoliberalismo que lo destruye todo. No es la democracia, es este capitalismo.

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