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El 'Zamacola'

Fernando Zamacola, a la órdenes del capitán de navío Manuel Mora-Figueroa, fue el ejemplo para uno de los generales más violentos de la Guerra Civil, Queipo de Llano

01 de abril de 2025 a las 05:05h
Retrato de Fernando Zamacola, por Julio Pérez Palacios.
Retrato de Fernando Zamacola, por Julio Pérez Palacios.

En Cádiz, el hospital que hoy conocemos como Puerta del Mar, construido en 1974, tuvo su precedente en la Residencia Sanitaria Zamacola inaugurada el 22 de marzo de 1954, en tiempos del alcalde José León de Carranza, que expresó, en su discurso de inauguración, la gratitud al que era ministro de Trabajo, el falangista José Antonio Girón de Velasco, y al que, aunque ausente en el acto, se le nombraría Hijo Adoptivo de la ciudad. Pero no les voy a hablar del hospital, sino del nombre que tuvo entre los gaditanos (hasta entrada la década de los noventa): El Zamacola.

Esto viene a colación de un libro que acaba de sacar el periodista Antonio Fuentes, Los Leones de Rota. Una novela interesante y de lectura obligada para todos aquellos que quieran entender lo necesario de restaurar la memoria histórica, especialmente en la Sierra de Cádiz (Grazalema) y Málaga. En su relato, nos narra la vida de uno de esos hombres que, por pura supervivencia, se aliaron en las tropas de Franco para evitar ser represaliados por haber estado relacionado de alguna manera con la República: Antonio el Gaseosa.

Fueron muchas las personas que por miedo y ante la imposibilidad de huir del país optaron por presentarse voluntarios, precisamente en el bando contrario a sus ideales. Antonio quedó encuadrado en una centuria que el falangista Fernando de Zamacola formaba, no solo con acólitos al golpe de Estado (militantes de partidos derechistas, terratenientes…), sino también con liberados de las prisiones, ladrones e incluso condenados por delitos de sangre, así como izquierdistas como Antonio el Gaseosa y otros que habían estado afiliados a grupos como la CNT o el PSOE.

La lectura de este libro nos hace ver las tropelías que llevaron a cabo estos leones: pillajes, asesinatos, violaciones… Fernando Zamacola, a las órdenes del capitán de navío Manuel Mora-Figueroa, fue el ejemplo para uno de los generales más violentos de la Guerra Civil, Queipo de Llano, que desde Radio Sevilla arengaba a sus seguidores con ese lenguaje violento y soez contra todo el que se oponía al Glorioso Movimiento Nacional. Fernando Zamacola con anterioridad al 18 de julio estuvo fichado como atracador por robo a mano armada (por la policía de El Puerto), y curiosamente antes de ser un fanático de José Antonio Primo de Rivera, estuvo afiliado a la CNT. 

Ya el historiador Fernando Romero publicó un interesante artículo, cuyo título lo dice todo: Falangistas, héroes y matones, que incide de lleno en el personaje. A pesar de haber sido acusado por los propios tribunales franquistas de enriquecimiento y de sobrepasarse en el ejercicio de la violencia en las zonas liberadas, fue condecorado con la Medalla Militar individual y propuesto para la Cruz Laureada de San Fernando, una de las más altas distinciones militares del Ejército español, que al final no le fue concedida. Tuvo que conformarse con el nombre de un hospital.

En estos tiempos, en que todavía algunos políticos quieren seguir manteniendo nombres como Zamacola o Carranza a nuestros edificios, convendría muy mucho la lectura de textos como estos, aunque me da la impresión de que la mayoría de nuestros gobernantes leen poco, no sé, quizá me equivoque.

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