La Semana Santa de 2024 dejó una huella imborrable, marcada por una sucesión incesante de lluvias que afectaron a todas las jornadas procesionales. Un año después, la preocupación vuelve a instalarse entre los cofrades debido a un mes de marzo de 2025 caracterizado por el paso constante de borrascas, una situación meteorológica similar a la del año anterior. La inestabilidad atmosférica y las precipitaciones recurrentes han alimentado la incertidumbre sobre el tiempo que acompañará a la Semana Santa, que este año se celebrará entre el 13 y el 20 de abril.
A poco más de un mes del Domingo de Ramos, prever con exactitud las condiciones meteorológicas para esas fechas resulta todavía una tarea difícil. Las agencias especializadas y las principales plataformas meteorológicas insisten en la imposibilidad de ofrecer pronósticos fiables con tanta antelación, dado que la primavera se caracteriza por una gran variabilidad climatológica, especialmente en zonas cercanas al Estrecho de Gibraltar.
A pesar de esta incertidumbre, algunos modelos climáticos han comenzado a perfilar una tendencia general para la Semana Santa. Según esas previsiones actuales, realizadas con todas las reservas, los primeros días estarán marcados por temperaturas templadas y cierta estabilidad atmosférica, mientras que hacia el final de la semana podría producirse un aumento de la inestabilidad, lo que incrementaría el riesgo de precipitaciones.
Siempre con la prudencia que requieren este tipo de estimaciones a largo plazo, los pronósticos sugieren que hasta el Jueves Santo el riesgo de lluvias será reducido, lo que favorecería el desarrollo normal de las procesiones. Sin embargo, a partir del Viernes Santo y el Domingo de Resurrección, existe la posibilidad de precipitaciones aisladas, aunque aún es pronto para determinar su intensidad o duración.
El análisis de la climatología histórica de abril en Jerez refuerza la idea de que la primavera es una estación impredecible. Las temperaturas medias para este mes oscilan entre los 13 y 17 grados, con un promedio de cinco días de lluvia en el periodo. No obstante, la evolución de las precipitaciones varía significativamente de un año a otro. En 2023, a primeros de abril, la Semana Santa transcurrió con tiempo seco y cálido, mientras que en 2024, en marzo, las lluvias fueron persistentes y afectaron a la mayoría de las jornadas.
El contexto meteorológico actual, con un mes de marzo caracterizado por la inestabilidad y la presencia continua de frentes atlánticos, aumenta la incertidumbre respecto a lo que ocurrirá en abril. Sin embargo, los expertos recuerdan que el hecho de que la Semana Santa 2025 se celebre más tarde que en 2024 podría influir en una estabilización progresiva del tiempo, aunque esta hipótesis aún no puede confirmarse con certeza.