La Semana Santa de Jerez es protagonista de una nueva producción audiovisual que propone una visión renovada y profundamente emotiva de esta celebración. La cinta, titulada “Quedan…”, con el subtítulo La pasión en Jerez, ha despertado la curiosidad de muchos desde su anuncio, comenzando por su propio nombre. “Cuando yo digo que hay una película de Semana Santa, de Jerez, titulada Quedan, entre comillas, y luego el subtítulo es La pasión en Jerez, la gente se extraña bastante”, reconoce José Melero, que ha dirigido esta producción.
En el podcast El Relevo de lavozdelsur.es explica que el sentido del título se comprende al llegar al desenlace del filme. “La gente, cuando llegue la secuencia final, va a entender el por qué la película se llama Quedan”. Esa secuencia tiene como punto de partida una escena íntima: “María Vega, que hace de madre, está al pie de la cama de su hijo, en un hospital, donde suena un monitor cardíaco. A partir de ese momento, esa vida diaria de esa madre junto a su hijo va hilando todo el desarrollo de las imágenes de la Semana Santa”.
El guion ha sido escrito por Andrés Cañadas y cuenta con la participación de María Vega como extra dentro del relato. Las voces de Pepe Marín e Inmaculada Cáliz se encargan de la narración.
La película huye del formato tradicional. “No queríamos hacer un documental típico, de decir, Domingo de Ramos, una hermandad tras otra, y luego el Santo Entierro”, explica. En su lugar, la propuesta se estructura en torno a dos pasiones: la de Cristo y la de una madre cofrade que no puede vivir la Semana Santa como cada año debido a la enfermedad de su hijo. “El hilo argumental es contar la pasión de Cristo, y en paralelo, otra pasión, que es la pasión de esta madre… A medida de las reflexiones de esta madre vamos introduciendo la Semana Santa”.
El largometraje ha sido testado con públicos diversos, y la respuesta ha sido positiva. “El feedback que nos viene es bastante bueno, a la gente le está gustando, tanto al cofrade como al que no”, afirman. “Y sí, es verdad que la secuencia final yo creo que emociona, que toca un poquito la fibra, sí, da un pellizquito a la gente, que también era la idea”.
Uno de los retos del rodaje ha sido la calidad visual, cuidando especialmente lo que denominan ‘contaminación visual’. “No es tan fácil tener una imagen limpia, buena... Es complicado”, relata. “Hay que presumir de la Semana Santa de Jerez, pero la Semana Santa de Jerez tiene una contaminación visual cada día mayor que hay que cuidar. Señales de tráfico, semáforos... los palitos. Hemos intentado cuidar que toda esa contaminación visual esté lo menos presente posible. Que se parezca a una película lo máximo posible”. Y añaden: “Hemos intentado que tenga una textura lo más cinematográfica posible. Por la ausencia de contaminación”.
El proyecto ha requerido ocho años de trabajo, incluidos los dos años de pandemia. “Empezamos a grabar en 2016, empiezo yo solo, ya después de otros años se fueron contratando otros equipos de cámaras”. Los años más intensos fueron 2022 y 2023, cuando se rodó gran parte del metraje definitivo.
Sin embargo, no estuvo exento de obstáculos: “En 2022, que es el primer año que hay pasos post-pandemia, todavía había mucha mascarilla en la calle. Ese Lunes Santo fue malísimo, cayó una mojada en la Candelaria. Por lo cual, el lunes y martes de ese año tampoco nos sirvió”. La lluvia también afectó a las grabaciones en 2024, aunque se lograron incluir imágenes significativas del Martes Santo, especialmente de la Hermandad de la Clemencia.
Entre los momentos más especiales vividos durante el rodaje, el director destaca uno en particular: “Eso no se ha hecho por lo menos desde el punto de vista videográfico nunca, la salida de San Miguel desde dentro. Nunca se ha grabado”. Añade que fue tal la intensidad del momento, que apenas pudo moverse con el gimbal que portaba. “Estaba tan embelesado de lo que estaba viendo... El Silencio, esas naves oscuras, todo... evidentemente. Y solo el paso andando. Es alucinante”.