La Iglesia Católica recuerda este sábado, 29 de marzo, a San Eustasio de Luxeuil, nacido en Borgoña en el año 560 y considerado una de las figuras más destacadas del monacato temprano en Europa. Procedente de una familia noble, se formó bajo la disciplina de San Columbano en el monasterio de Luxeuil, uno de los principales centros religiosos del momento.
Tiempo después, Eustasio abandonó el monasterio para acompañar a Columbano en sus viajes, aunque regresaría en el año 611 para asumir el gobierno de Luxeuil. Desde allí continuó la expansión del cristianismo, predicando entre los pueblos boyos —de origen eslavo— y los bávaros, pertenecientes a la esfera germánica.
Su liderazgo no estuvo exento de conflictos internos. Uno de sus discípulos, Agresto, se rebeló contra él e intentó desacreditar la regla de San Columbano durante el Concilio de Macón. Sin embargo, Eustasio logró defender con habilidad la integridad de la disciplina monástica, evitando cualquier intento de reforma que desvirtuara su esencia.
Entre sus aportaciones destaca la adopción de la fecha francesa para la celebración de la Pascua y la fundación de uno de los primeros monasterios dobles, donde convivían comunidades de religiosos y religiosas. A San Eustasio también se le atribuye un milagro: la curación de santa Salaberga durante su infancia.
El nombre Eustasio, de origen latino, significa “bueno” o “bien”. En la actualidad, cerca de 482 hombres en España podrían celebrar su onomástica este 29 de marzo gracias a la figura de este santo borgoñón.
Además de San Eustasio, el santoral recuerda este sábado a otras figuras destacadas como San Guillermo Tempier, obispo francés del siglo XII; el beato Bertoldo del Monte Carmelo, militar convertido en líder religioso; y los mártires San Marcos de Aretusa, San Saturno, San Arquinimo y San Armogastes.